Saben cuánto vendieron, pero no quién les debe. Tienen la información, pero no la tienen junta.
Cada mes pierden plata en cobranzas que nadie persiguió, stock que nadie contó y clientes que nadie volvió a llamar.
El software enlatado no lo resuelve: obliga a la empresa a adaptarse al sistema.
Nosotros hacemos exactamente lo contrario.
Más sistemas entregados en barberías, talleres, turismo y prestamistas.
Llevo la parte técnica de punta a punta — arquitectura, desarrollo, despliegue y decisiones de producto — y también estoy en las reuniones con el cliente desde la primera.
Eso me obliga a programar distinto. No optimizo por el repo que se ve lindo: optimizo por el sistema que la empresa sigue usando dos años después. Nadie te aplaude un patrón elegante cuando el arqueo del día no cuadra.

